Hemos escuchado infinitas veces que los ojos son la ventana del alma. Pero, ¿qué significa realmente mirar? Lo que observamos está condicionado y modificado no solo por lo que sentimos, sino también por nuestra cultura, nuestra historia y la sociedad en la que vivimos. La historia que nos contamos nos da sentido, y estamos desesperados por encontrarlo.
Si los ojos son la ventana del alma, tal vez sean ese puente de conexión entre las personas, ese instante en el que la mirada nos revela más de lo que las palabras pueden expresar. Mirar no es solo percibir lo visible, sino también lo invisible. Quizás mirar lo invisible sea una parte de la ecuación de amar, pero no su fórmula completa.
Creí que sabía qué era amar. No qué era el amor, sino amar. Porque siempre creí que el amor se encuentra en todas partes, que es el principio, lo que está en el medio y lo que nos espera al final de la vida. Que es la fuerza que mueve todo. No se puede escapar al amor. Tarde o temprano, te encuentra.
Cuando pienso en amar, pienso en conectar sin necesidad de palabras. Que el cuerpo hable, que los ojos revelen lo que la voz calla. Antes creía que el otro tenía que darme lo que me faltaba. Ahora sé que nadie puede darme lo que no tengo o lo que no me doy a mí misma. No es deber de las personas a nuestro alrededor hacernos sentir mejor. Sí, podemos pedir apoyo, contención, pero ¿hasta qué punto podemos exigirle al otro lo que solo podemos darnos a nosotros mismos?
Tardé en darme cuenta de esto. En el camino, pedí amor en lugares donde no estaba. Confundí sexo con amor, vulnerabilidad con conexión. Proyecté en otros lo que para mí era importante, sin darme cuenta de que estaba buscando en el lugar equivocado.
¿Cómo miramos el amor? ¿Por qué con algunas personas conectamos de inmediato y con otras no? ¿Por qué hay miradas que nos despiertan algo que va más allá de lo racional? Tal vez ver a través de la ventana de alguien no sea suficiente. Tal vez amar implique mucho más que mirar, implique navegar por las almas de los otros.
Les dejo un poema de mi autoria, sobre fuerzas inexplicables
Imanes
Tal vez no haya ninguna
lógica posible,
y me esté inventando una.
Cariño,
éramos como imanes,
esos que se atraen
en todas sus partes iguales.
Aun así estuviéramos
en polos opuestos,
una fuerza misteriosa
que desconocemos
nos trae de vuelta al punto de partida.
Otra vez,
cara a cara,
tu cuerpo sobre el mío,
tus manos sobre mi pecho,
contando las horas
hasta que el hechizo se rompa
y nuestras polaridades cambien.
Ignoro todo aquello
que tu mente esconde,
cariño
tu cuerpo en el mío no miente.
Bonus Track
Les dejo este hermoso documental “Janela da Alma”, lo miran y me cuentan qué les pareció: