Mudanzas, cierre de ciclos, de lugares, de personas y otros menesteres

Que levante la mano alguien que nunca se haya mudado, o no haya atravesado por alguna situación similar. Hay diferentes tipos de mudanzas, así como de sentimientos. Mudanzas para irse a estudiar, mudanzas por trabajo, mudanza porque el lugar nos quedo chico, mudanzas por rupturas, etc.

Toda mudanza, nos enseña algo y nos invita a transformarnos, a cambiar de forma.

Hoy es mi cuarta mudanza de lo que va mi vida, si bien me mudo como un símbolo de progreso y crecimiento, no puedo evitar pensar en lo que dejó atrás, en lo que cierro, en lo que ya no va a ser… en esos lugares que ya no voy a caminar cotidianamente, a las personas que no veré frecuentemente. Un poco extraño ese espacio de transición que me acompañó nueve meses, si, exactamente nueve meses -un parto- pero creo que esta vez me parí a mí misma, a mi nueva versión.

Aunque me mudo relativamente cerca de todo, sigo sintiendo que es mucho más lejos.Que hay algo distinto o porque ta vez simplemente yo soy distinta.

Anoche me fui a dormir con este pensamiento: siempre me maravillo la física de cómo funcionan las cosas, entre ellas la que más me fascina es la idea de tomarse un avión y luego en unas horas de estar suspendida literalmente en el aire, llegas a un lugar totalmente distinto.

Así me siento, solo que mi avión es en forma de camión de mudanza. Un flete llamado «La Esperanza», porque es lo último que se pierde. Dentro de unos días aterrizare en otro espacio – definitivo, por ahora-, y tal vez me despierte desorientada en el medio de la noche, sobresaltada, preguntándome: ¿Dónde estoy? – Como cuando te vas de vacaciones y aún tu cuerpo y tu mente no proceso que estas en un lugar distinto.

Deja un comentario