Días perfectos o “Perfect Days”

Este fin de semana vi la película Días perfectos de Wim Wenders. A mi parecer, Wenders es un genio del cine moderno. Mi película favorita de él es Der Himmel über Berlin (la pueden encontrar como Las alas del deseo). Volviendo a Días perfectos, antes que nada: ¡no es una película para ansiosos! Tiene una banda sonora de puta madre, que encaja perfectamente con cada escena. La dirección de fotografía es un lujo. La película nos muestra el día a día de Hirayama, un hombre soltero que vive en Tokio y cuyo trabajo consiste en limpiar baños públicos en diferentes partes de la ciudad. La historia explora temas como la soledad, la simpleza, la rutina. Y cuando algo cambia, ¿qué hacemos con eso? ¿Nos resistimos o nos entregamos a una nueva rutina, a una nueva realidad? Como dice uno de los personajes: «El mundo está hecho de mundos».

Acá es cuando me pongo existencialista e invito a Heidegger a la conversación. Aunque los días parecen iguales, ¿realmente lo son? ¿Tenemos la capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas? Muchas veces, la cultura de consumo nos dicta cómo debemos vivir para alcanzar una vida «exitosa» o «feliz», según los estándares del siglo XXI. Pero desde mi punto de vista —y esto es 100% opinión personal (abramos el debate o simplemente como preguntas disparadoras, para repensar y repensarnos)—, ¿acaso la vida no es una sucesión de hechos aparentemente insignificantes, pero simplemente bellos, a los que les atribuimos significado?

Me declaro fan de la vida. Como decía Spinetta: “No puedo despertarme sin amar”. Amo todo, lo simple. A veces me voy, como el personaje de Días perfectos, Hirayama, a observar sombras, o a ver cómo caen los frutos amarillos de las tipas.

¿Qué te da felicidad? ¿Salir a correr por las mañanas? ¿Abrazar a tu sobrina, a tus amigos, a tu mamá, a tu abuela? Cada uno es responsable de su felicidad y la construye a su manera. Tal vez la vida de Hirayama parezca, a simple vista, carente de sentido, pero no lo es. Todo lo contrario: su felicidad está en la rutina que ha armado y que disfruta. Entonces, ¿qué se necesita para ser feliz? No hay respuestas correctas o incorrectas. Algo que se acerca a mi felicidad es el “compartir”: una caricia, un beso, escuchar activamente, estar.

Uno de los personajes se pregunta: ¿Por qué las cosas no pueden permanecer iguales? No lo se, todo cambia inevitablemente, y no podemos huir toda la vida de nuestros miedos ni de nuestros propios deseos. Me gusta pensar que somos cíclicos, como la naturaleza… que, así como hay estaciones, nosotros también las tenemos biológicamente. Así como fuimos invierno, en algún momento volveremos a ser primavera.

Les dejo un pequeño poema de mi autoría:

Alguna vez…
¿Intentaste agarrar
arena
con las manos?

Así es
la vida,
cariño.

Tan suave,
liviana
y escurridiza.

¿Qué vas a hacer entonces?

Por último, si les interesa ver la peli, la pueden encontrar en la plataforma MUBI. (;

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